Literatura

POEMARIO
Fragmentos de "Casa de cadenas"
de CARLOS BARBARITO(*)

 

(Robert Lowell, aeropuerto de Ezeiza, 1962)

¿Cómo luchar contra la locura,
dolor azul en ninguna y todas partes?
Del mundo ahora apenas puede ver el dorso,
un número seco, la zarza antes de las llamas:
no puede subir desde lo oscuro,
desatar el nudo, calmar el hambre:
hay una aguja que perfora una a una las olas,
un agua salobre y espesa
que llega hasta la boca luego de infinidad de conductos,
un antiguo hedor que no se disipa.
En la palabra, la sutura.
En la razón, cuerpos que no se adhieren a sus sombras,
ecos que resuenan sin origen aparente,
una memoria de infancia, soterrada, transformada en escarcha.
Al sueño sucede una obsesión.
La obsesión precede a la muerte, con precio y sin estética.
Y la muerte tarda, viene a lomo de perro con tres patas.
Quiero empezar todo de nuevo con usted -
                                                            dice.
Se lo dice a una desconocida,
como se lo diría, en su desesperación,
a una rueda que no para de girar,
a un evangelio bajo una roca,
a un pez envuelto en pasado y acre.
Y sopla piedad desinflada, apócrifa.

*****

¿Cuál es la medida, el esbozo?
En la sombra, el instinto;
en la luz, la herrumbre
que migra de cuerda en cuerda.
Creo, no creo: se peina
en la penumbra, después del deseo
y su conclusión;
                      brevedad,
infinito: el agua es confusa,
baja espesa hacia un centro inmóvil,
la belleza se hace y se deshace
mientras espío lo que queda del mundo
a través de su última voz,
áspera y profunda.
¿Cuál es la cábala,
la melodía, el arco
ahora que todo se apaga
y en lo que cae, rueda y se trastorna:
nadie, pasado, periferia?

diciembre 24, 1999.

*****

De la vida se sale herido,
ningún mar sabe de este andar
bajo remotas esferas
después del desamor y el silencio.
Sólo es verdadera la lastimadura,
el día entra de espaldas a la noche
y la noche es una boca
desde la que toda palabra se envilece y se pudre.
En insomnio, reflejo de último y extranjero.
¿Dónde se guarda el secreto? ¿Cuándo
se tensará la cuerda en el aire quieto?
Cada casa reserva escasez y desidia,
espejo y muerte, número sin trama.
¿Dónde se guardan la moneda,
el ala, el signo del arrebato,
la voz y la brasa, el filo, la piedad, el musgo?
De la vida se sale herido,
ningún mar sabe de la presa entre redes,
de la rama que arde sola, lejos.

*****

(Casa de cadenas)

Detrás de la pared, una región
gris, sometida
a una respiración de buey,
sin centro de razón o misterio.
Adentro, un mapa ajado y erróneo,
una mano tras la luz
como un colérico tras la sombra.
En el patio, un árbol podrido
apenas respira por la corteza;
el viento sopla
y no renueva el aire.

*****

¿Qué podrá sostenerme
ahora que la vida se escurre
como agua de los fregaderos,
confusa, turbia?

*****

¿Qué mundo se conforma tras la espalda
cuando la obsesión es el horizonte?
Nada hay bajo la tierra, todo está insepulto.
Las astillas emprenden el vuelo
desde la luz del relámpago hasta el trueno.
¿Qué punta perfora al viento
cuando la perfección se desnuda ante el espejo?
¿Qué acaba y qué concluye,
qué chispa engendra idioma, carne?

*****

(A Laura Yasán)

El dolor - una música se desvanece,
un silencio se puebla de malos sueños -,
es lo único que sobrevive
después del error instalado en el mundo.
Llamo,
no sé qué se concentra y qué se disemina,
qué erige una casa
y qué habita el baldío,
apenas sé de una marca en la madera
que gotea sobre una hierba
irremediablemente seca.

*****

Esta es mi vida,
parecen decir la hoja
que cae desde la rama,
la piedra que rueda por el declive.
Poco, ninguna fe
digna de ser alabada o combatida,
ninguna música de esferas,
ningún cielo resuelto en llamas.
Bajo los pies la futura ceniza
que sobrevendrá a la última distracción,
Todo luz se apagará
y a caballo de las olas
vendrá pez de cobalto
a morder sin piedad sexo y párpado.
La hoja siente a su modo
como a su modo siente la piedra,
pero únicamente quien tiene manos
encuentra blandura en una
y en la otra, dureza.

(*) CARLOS BARBARITO nació en Pergamino, Argentina, en 1955. Publicó, en poesía: Poesía quebrada, Teatro de lirios, Éxodos y trenes, Páginas del poeta flaco, Caballos y otros poemas, Parte de entrañas, Bestiario de amor, Viga bajo el agua, Meninas/Desnudo y la máscara, El peso de los días, La luz y alguna cosa y Desnuda materia; en ensayo: Acerca de las vanguardias. Obtuvo, entre otros, los premios de la Fundación Alejandro González Gattone, del Fondo Nacional de las Artes, de la Fundación Argentina para la Poesía y Bienal de Crítica de Arte Jorge Feinsilber. Sus poemas y textos aparecieron en revistas y páginas web de su país y de Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, Venezuela, México, Estados Unidos, España, Nicaragua, Costa Rica y Puerto Rico.


Para contactarse con Carlos Barbarito: carbar8@hotmail.com o coldelia@ciudad.com.ar


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