Editorial

Cárceles virtuales para el tercer milenio


 

Por fin ingresamos al tan mentado tercer milenio. Y en qué condiciones hemos llegado hasta aquí. Durante las últimas décadas nuestros cerebros han absorbido una ilimitada cantidad de información, nuevos desarrollos tecnológicos y modernos universos virtuales donde la velocidad en la transferencia de datos llega, en muchos casos, a sobrepasar nuestra propia capacidad de asimilación.

"Retrato XXI" por QNLEO

La tecnología ha irrumpido en la sociedad, ha ocupado cada una de las zonas que estaban libres en nuestra forma de vida y ha modificado nuestra manera de pensar y actuar frente a la gran mayoría de nuestros hechos cotidianos. Este nuevo milenio nos permite a través de internet acelerar muchos de los procesos y medios de comunicación. Podemos acceder a la información necesaria sin importar de que rincón del mundo provenga. Simplemente no existen fronteras, y en esta ausencia es donde nos permitimos crecer culturalmente, convivir con ideologías antagónicas, con distintos modos de pensar y sentir; y por sobre todas las cosas nos permitimos conocer. Esta ausencia de fronteras nos concede el privilegio de acortar distancias y conocer aquellas identidades culturales que creíamos tan alejadas; y de esta nueva experiencia, en este nuevo cibermundo podemos acelerar los procesos de regionalización y crear una sociedad cosmopolita.

En lo que respecta al ser humano, a cada uno de nosotros interiormente nos concede la posibilidad de crecer, extender y desarrollar nuestros conocimientos y creatividad, ya que estamos en contacto con regiones del planeta, a las cuales sería muy difícil acceder de otra manera. Nos permite convertirnos en ciudadanos del mundo, dejando de lado aquel arcaico y equivocado sentido de pertenencia que nos inculcó el Estado: el "ser nacionalista", el cual a creado la cultura de la guerra y la xenofobia.

Pero esta ausencia de fronteras, que tanto se busca para crear zonas de libre tránsito y comercio entre países de una misma región no ilusiona en todos los aspectos a los gobiernos. Esta desaparición de los límites entre las naciones que proclama cada político en su campaña electoral no es otra cosa que otra forma de imperialismo. Porque cuando esta regionalización abarca otros aspectos más allá de los intereses económicos-financieros, cuando incluye el intercambio cultural y el crecimiento intelectual y creativo de los pueblos y las sociedades, entonces incomoda a los gobernantes. Es por ello que prefieren controlar hasta el más mínimos intercambio de información dentro de sus fronteras "en pos de la identidad cultural de la Nación" y es muy probable que de seguir con esta política de territorialidad en red de redes, que ya han comenzado Francia y Alemania, donde cada gobierno decide como y cuando "protege" a sus ciudadanos, logren convertir la revolución tecnológica del último siglo en un nuevo método de censura y autoritarismo.

Si continúa y se extiende a todo el planeta esta nueva práctica que limita las libertades civiles en internet y los gobiernos deciden por sus pueblos que sitios deben estar bloqueados y a cuales se les permite el acceso, entonces quedaremos encerrados en cárceles virtuales, en donde los cibergrilletes nos opriman definitivamente el cerebro y estaremos ante un nuevo método de violación de los derechos humanos.

/fvp




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