Literatura

POEMARIO
Fragmentos de "Víspera del diluvio"
de PLUTARCO CORTEZ (*)

 

EL PRIMER HOMBRE

Hoy nací vestido de blanco, con las entrañas negras y los puños de acero. ¿Y el manjar que me ofreció mi mujer la víspera? En mi pecho está refugiado el último jaguar. Siento una pestilencia insoportable. Una manada de lobos se disputan la última carroña. ¡Hoy morirán todas las mujeres! Mañana habrá dictadores en todo el mundo. ¿Y las grandes mayorías? No resisto la putrefacción. Llevo una inmensa pala. Es exquisito el aroma que exhala un ángel, en tanto no ha llegado al cielo. ¡Quiero una mujer! Soy el gran culpable. ¡Asesínenme, le gritaré a mi descendencia! No quiero contaminar las aguas que beberán mis hijos. ¡Ay de mis padres si llego a conocerlos! Nadie me precede. Mi descendencia me juzgará. Nada pediré. Tomaré todas las frutas prohibidas. ¡Si comienzan a pedirme? Romperé este cielo que tengo sobre mi cabeza.

DIA PRIMERO

¡Hágase la luz! Dios va mendigando por las calles de Managua. En mi casa la materia gris se sale por los poros de las paredes. ¡Suban las aguas hasta las narices de los hombres! En la casa de gobierno sólo hallé calaveras disecadas. Tengo la garganta rota. Hoy diré todas las cosas.
¡Armonía! ¿Y las frutas prohibidas? Hay un tonto que habla desde la oscuridad. ¡Hágase el fuego! ¿Y ese bello paisaje? ¡Hágase el oro! ¿Y las cosas postergadas? Cuanto el hombre pida os se le dará. Ya invadieron el parque los pájaros espontáneos. Todos los caminos de mi patria conducen al castillo imperial. Hay cuerpos en putrefacción en las calles de Managua. El cielo no queda más allá de la imaginación de un hombre. ¡Háganse los ríos! Es preciso navegar hacia el océano. No querré ir más allá de la puerta de mi casa. Mañana cruzaré el Atlántico. Las mujeres llevan profundas cicatrices. ¡Qué me importa que se mueran de la curiosidad! Todo el mundo me odia. ¡Ay mole! ¿Y las corrientes profundas? ¡Hágase el manjar! Mañana estaré en el fondo del abismo. ¿Y el agua vertical? ¡Hoy mismo moriré de sed! Soy dueño de la exuberancia. La miseria se reparte en la Plaza Nacional. Se aproxima el día de la hecatombe. ¡Hágase el orden! La garza medita sobre el muro transparente. Por los caminos, del mundo mis hijos van repartiendo pedazos de armonía. Poeta; en la punta de tu lápiz hay un enorme proyectil, rompé la resistencia.

DIA SEGUNDO

¡Hágase el orden! Sólo el caos es eterno. ¿Qué harán con las murallas opacas? Ya tumbé los muros transparentes. ¡Exquisito el aroma de las rosas ignotas! ¿Y la sombra vertical? ¡Hoy romperé con el sexo las paredes de mi casa! Si canta el pájaro profundo, mañana estaré en el fondo. ¡Hágase la guerra! ¿Y las mujeres que dicen que me aman? Rubén Darío bajó el precio de la musicalidad. En mi patria los perros se alimentan con sesos de poetas. ¡Ven a mí los ángeles del exilio! ¿Y los grandes hombres de la humanidad? Ya vencí a los moralistas. En la acera de mi casa deshonré a las doncellas. ¡Háganse los lechos nupciales! Meteré la lengua en la fisura profunda de la tierra. ¡Emerjan los demonios del fondo! Invadirán el cielo los pájaros espontáneos. ¡Háganse los cielos! Aprenderé a decir sí y a decir no... El agua espesa subirá hasta mis narices. Aceptaré el reto de los siglos. Me libré de Berkeley. ¿Y la audacia de Rimbaud? Mi lápiz es inmensamente largo. ¡Lucharé contra Nietzsche! ¿Y los que vienen tras de mí? ¡Hágase el amor libre! Les romperé la columna a los que me precedieron. Tirolito y tirolón. Creen que soy tartamudo los que no pueden entenderme. Mis amigos dicen que tengo una voz sonora. En la Plaza Nacional todo el mundo me entenderá. Mañana querrán matarme.

DIA TERCERO

Háganse los ríos y los mares. ¡Sólo de mí fluye el agua vertical! Es preciso atrapar el pez que se desliza en la corriente subterránea. ¿Y los pájaros cristalinos? En el centro de la tierra está el surtidor. ¡Ahí está la semilla germinando! Mi obra es buena. ¿Y la fruta dulce? Los árboles están cundidos. En el jardín reina la enorme serpiente. ¿Y el niño que nacerá hoy? Mi obra es buena. ¡Prodúzcase la hierva verde! ¿Y la pisada del elefante? Primero fui yo. Mañana el hombre comerá de árboles ignotos. Hoy dará a luz la única mujer. Mi obra es buena. Tengo sed. ¿Y el agua vertical? ¡Hágase el agua fresca!

DIA CUARTO

¡Hágase la expansión! La imaginación es infinita. ¿Quien dijo que existía el espacio vacío? ¡Háganse las estrellas! Cuando el espíritu estaba sobre las aguas, yo perseguía liebres en el cuerpo de mi mujer. Hoy tumbaré estrellas con mi sexo. Mañana iré al entierro de mi mujer. En mi frente anidan las aves del paraíso. Hoy soy yo. ¡Ven a mí todas las mujeres! Mañana siempre seré yo bajo este cielo.

DIA QUINTO

¡Háganse los grandes monstruos! ¿Y los peces cristalinos? ¨¡Vuelen las aves en la expansión de los cielos! Cuando el hombre empiece a explorar el paisaje, yo estaré limitado por cuatro paredes. ¿Y el horrible monstruos que vive en la cicatriz? ¡Llénense las aguas de mi espíritu! Ahí están los peces azules. Están las serpientes agresivas. Los feroces tiburones. Sólo los delfines se alimentan con estrellas. Primero fue el verbo. Ahora soy yo. Mañana habrá sobre la tierra toda clase de criatura. Después del diluvio seré el único testigo. Con el índice toco el vértice de la montaña. Con el dedo gordo del pie hago cráteres en el fondo del mar. ¡Háganse los hombres de las mujeres! El hijo del hombre está entre vosotros. ¿Y la virgen? En la cascada quedó la virginidad de las mujeres. No tengo madre ni padre. Anoche dejé en cinta a todas las mujeres. ¡Pobres mis hijos! ¿Si llegarán a conocerme? ¡Hágase la oscuridad!

DIA SEXTO

¡El hombre fue hecho a imagen y semejanza...! Si hoy no invento una mentira, mañana estaré aplastado bajo este cielo que imaginé. El pez cristalino está en el fondo. Comenzaron a morir las criaturas de la superficie. ¡Vuelen aves de las alturas! ¿Y el inmenso proyectil? El hombre se romperá la frente contra los muros transparentes. Os digo, hombre, que de todo árbol podrás comer, menos del que queda más allá de mi imaginación. Ahí está la fauna marina, la fauna terrestre, la fauna de los aires. Sólo yo puedo ir más allá de este cielo. Surta agua de ésta roca dirá un hombre en el desierto. ¡Sólo de mí fluye el agua vertical!

DIA SEPTIMO

¡Hágase eterno el descanso! El hombre da su energía por un pedazo de pan. ¡Qué bello paisaje! ¿Y el dolor de la mujer? ¡Emerjan pájaros del fondo! Ya empezó el águila a desolar los aires. ¡Hágase eterna esta silla en que descanso! En la selva entró en vigencia la ley. ¿Y las criaturas de piel delicada? Hoy comenzó el festín. ¿Y la fugacidad de los pájaros espontáneos? Sólo yo resistiré el peso de este cielo. La turbulencia universal es el origen de los orígenes. ¡Qué agradable es el descanso! Seguid hombre construyendo el arca negra. Estabilidad será mi palabra favorita. ¿Y los ángeles rebeldes? En el jardín no existe la rosa inmutable. ¡Todo ha sido creado! ¿Hay algo que escape al poder de la imaginación? Después del naufragio estaré sobre las aguas. ¿Y los peces asesinos? Mi carne no sabe a nada. Hoy tomaré para mí a la mujer más bella. El hijo del hombre morirá de hambre en la plaza nacional. ¿Y la virgen? Una mujer llorando es un bello espectáculo. ¿Y los pájaros azules? Mañana un hombre dirá a su verdugo: sácate el corazón y se lo echas a los perros. ¿Y el contenido de la copa? ¡Hágase eterno el descanso!

PRIMER GENERACIÓN

Sobre mi frente se han apareado las aves del paraíso. ¿Y los leones hambrientos? ¡Ahí está la ciudad! Hoy mismo he de heredar el imperio de mi padre. ¿Y la opinión de los demás? A Kan le cortaré la lengua. Quiero estar con mi mujer. ¡Recomencé la construcción de la Torre de Babel! A Descartes lo meteré de cabeza en la estufa. ¿Y el hijo que nació hoy? ¡Qué bella es mi mujer! Hoy haré todo lo que se me permita. ¿Qué dirán los moralistas? Mi corazón tiene la dureza del acero. Ven a mí las criaturas de miradas transparentes. ¡Ya no tengo sexo! ¿Y la mujer que está en la cama? ¡Maldita sociedad! Cantaré, cantaré, cantaré... Me deleita el vuelo de los pájaros espontáneos. El águila está sobre la corola del girasol. Si muero en este instante todo el mundo querrá verme a través de la vitrina. ¿Pájaros negros? Hoy querrán matarme. Amo a mis semejantes. Un león tras una gacela es el espectáculo más grande del mundo. Pondré a mi mujer sobre los peces dorados. ¡Se desató la guerra en Júpiter! ¡Qué bello esplendor! ¡Qué fuego el de tu cuerpo!

SEGUNDA GENERACIÓN

Tu presencia no me agrada, le dijeron a mi padre. ¡La sangre! Saltaré los muros transparentes. ¿Y la vergüenza de mi mujer? ¡Hermanos, el mesía está entre vosotros! La transpiración de mi frente es dulce. ¿Y la intolerancia de los hombres? Aun no está rota la vitrina. Cuando nací no encontré frutas prohibidas. ¿Y La piedra opaca? En la cabeza de un hombre caben todos los misterios. ¡La sangre! ¿Y las inmensas cataratas que hay en el cuerpo de mi mujer? Moriré de tristeza. ¡Surtan los pájaros espontáneos! Parid y llena el mundo de seres sanguinarios le dijeron a mi madre. ¡Revuelen aves del paraíso! ¿Y la humildad de mi hermano? ¡La sangre! Mañana flotarán los peces multicolor. ¿Y la enorme cicatriz? Antes del amanecer mis hijos cruzarán todos los océanos. ¡La sangre! ¿Y la sombra vertical? ¡Hoy romperé todos los cristales!

TERCERA GENERACIÓN

La bella criatura empezó a recorrer mares y montañas. Dios recorre los llanos cabizbajo. La madre del hombre sangra profusamente. Hoy termina la historia. El arca espera por los justos. ¿Y después de los cuarenta días? Gracias al roce de sexo contra sexo, la paloma irá y volverá. En las afueras de la ciudad, los perros ya empezaron a despedazar al hijo del hombre. Después de mí sólo mi hijo gobernará bajo este cielo. Pasarán mil años. Millones de años. Estoy fuera del tiempo. Siempre estaré aquí.
Después del diluvio el hombre volará por los aires. Cuando el hombre se desintegre, en medio de lo infinito, aún estaré aquí. ¿Y mi mujer? Ya pasaron los siete días. Mañana mi hijo combatirá contra los ángeles rebeldes. Lo que hice para mí, para mí será. De tal manera amo a mis criaturas. Vuelen aves del paraíso. Surtan pájaros del fondo. ¡Revuelen pájaros espontáneos! ¿Y la garra del águila? ¡Huí criatura delicada! Hay rey de la selva, rey de los aires y rey de la tierra. Mi hijo camina sobre las aguas. Yo me divierto con los peces del fondo. Vi nacer al hombre. Recuerdo cuando empezó a caminar. Seré testigo de sus crímenes.

CUARTA GENERACIÓN

El pez cristalino se desliza lentamente. El hombre dispara en todas direcciones. En el acantilado un niño llora por su madre ¡Sólo mi imaginación llega al confín de este cielo! ¿Y la nave que está en la pista? Mi hijo resiste el peso del acero. ¡Mi piel es impecable! ¿Y las grandes ideas? Mi frente es infinita. ¿Y los cálculos matemáticos? Asciende criatura predilecta. Después de la gran batalla aún estaré aquí. Cuando este cielo caiga sobre la descendencia del hombre, aún estaré aquí, En la pecera que tengo frente a mi caben las criaturas de todo el universo. ¿Y la soberbia del poderoso? Mi piel es impecable. Luchad criatura por tu gran porción. ¿Y las armas del poderoso? Sólo yo soy omnipotente. Ya no revuelan los pájaros nocturnos. Mañana el hombre irá tras los pájaros cristalinos. Estaré pasivo sobre esta silla. ¡Revuelen pájaros espontáneos! ¡Seguid premeditando pájaro profundo! Hoy encontraré la liebre en el cuerpo de mi mujer. Mañana estaré recogiendo los fragmentos de este universo.

PROFECÍAS

Dónde estará mi padre, preguntarán mis hijos cuando caigan las paredes de mi casa. Os digo que este cielo se romperá. ¿Y las criaturas sutiles? Cuando llegue el día de la hecatombe, los pájaros cristalinos volarán bajo otro cielo. Mañana mi mujer entregará a otro hombre el tesoro que hay en el patio de mi casa. Poeta; sólo para ti hay naves interestelares. Cuando el pez cristalino lama el muro transparente, en mi patria comenzarán a preguntar por mí. Después de este siglo, los perros comerán estrellas en los parques de Managua. ¿Y las criaturas insensibles? Mañana estarán bajo los escombros los hombres de lento movimiento. ¡No sé quien soy! Os diré el día exacto del derrumbe: sino revuelan los pájaros espontáneos, sino premedita el pájaro profundo, cuando emigren los pájaros cristalinos, nadie podrá seguir bajo este cielo. ¿Y la bondad divina? No hay día predeterminado. ¡Si me contradicen, hoy mismo levantaré el puño!
Cuando las aguas lleguen hasta mis narices, todo el mundo estará flotando, tratando desesperadamente por salvarse.

(*) PLUTARCO CORTEZ. Poeta y novelista nicaragüense. Ha colaborado en todos los suplementos literarios de Managua y ha publicado los siguientes libros: Bajo el agua vertical (poesía 1994), La mala digestión-1 (novela 1994), Víspera del diluvio (poesía 1995), Isayana (relato largo sobre un fenómeno de alucinación múltiple 1995), La mala digestión-2 (novela 1997).


Para contactarse con Plutarco Cortez: ardeluz@datatex.com.ni


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