Literatura

Entrevista a R. H. Moreno Durán
Por MANUEL T. BERMUDEZ(*)

Caicedonia, "La Ciudad Centinela del Valle del Cauca" realizará durante los días 10, 11 y 12 de noviembre, el II Encuentro Nacional e Internacional de Escritores por la Paz de Colombia. La entrevista que a continuación entregamos fue lograda con R. H. Moreno Durán(1), durante el Primer Encuentro realizado en esa ciudad. Por el contenido polémico de la misma la compartimos con todos Ustedes.

Desde su altura literaria, R. H. Moreno observa la vida de una manera corrosivamente crítica. Desenfadado, verboso, pero sobre todo, inteligente y contundente en sus declaraciones, R.H nos habló de su vida, de sus libros y en especial acerca de su pensamiento sobre la guerra que vive nuestro país.

R.H, como escritor, es el resultado de 25 años de trabajo totalmente dedicados a la literatura. Graduado en Derecho y Ciencias Políticas nos dice: "Al día siguiente de mi grado me fui a Europa porque quería ser escritor y no regresé sino al cabo de 15 años, con todos mis libros escritos y publicados allá".

- ¿Cuántos libros escritos en estos 25 años?

- Publicados: doce. Dos por aparecer, pero muchas reediciones. Yo tengo, aproximadamente cuatro o cinco reediciones de cada uno de mis libros, cosa muy interesante, pero que también trae sus problemas. Por ejemplo, tengo un libro inédito, un libro de cuentos que se llama El Humor de la Melancolía y que no me he atrevido a publicar desde hace dos años, porque, precisamente desde hace dos años, se han reeditado cerca de seis o siete libros míos. Esto crea un problema en las librerías, porque se acumulan los libros y las novedades pasan a ser parte del montón. Es grato, por un lado, porque significa que los libros de uno están vivos, que mis lectores se renuevan y que formo parte del juego editorial.
Entonces para responderle, digo que son trece mis libros publicados ya que está próximo a salir el libro con el que gané el Premio Nacional de Literatura este año y que se llama El Festín de los Conjurados. Es un ensayo sobre la literatura decadente del siglo pasado.

- ¿Habrá uno de esos libros que usted mas quiere?

- No, ninguno. Los adoro absolutamente todos porque, precisamente mis tres primeros libros, la trilogía Fémina Suite lleva 13 ediciones y he tenido la enorme satisfacción de verla editada por Alfaguara en su colección de clásicos en un solo volumen, en una edición definitiva y son de mis primeros libros. Podría quererlos más o menos que los otros, pero no, y lo he comprobado con esa ultima reedición. En segundo lugar me parece natural que uno intente defender sus libros, pero siempre me he sorprendido de escritores amigos o conocidos que repudian determinadas etapas de su vida. Me parece muy honorable, pero también muy triste. No es que quiera mis libros porque si, porque son míos. ¡No!, la prueba es que están vivos, se están reeditando y a mí me sorprende mucho la gente cuando me sale con el cuento de que determinado libro les apasiona, entonces yo les pregunto ¿y porqué no tales otros?. Pero en ese sentido mi respuesta contundente es: no puedo elegir ninguno de mis libros, porque todos me parecen absolutamente especiales y sobre todo, absolutamente amados por mí.

La convocatoria al encuentro es sobre el tema el escritor y la paz de Colombia. Durante tres días los pensadores colombianos y extranjeros deberán decirle a Caicedonia, al Valle y a Colombia cuales pueden ser las vías para darle solución al conflicto. R.H. como los otros intelectuales tiene su propio criterio frente al tema.

- ¿Cuáles son sus expectativas frente a este encuentro de escritores en Caicedonia?

- Creo que la idea fue muy brillante, porque coincide con una etapa muy particular del país y segundo - pero eso no lo sabía, lo sé hoy - el papel que desempeñó Caicedonia y esta región durante la primera violencia. Esa violencia sectaria, asesina, irracional, que marcó la infancia de todos nosotros, porque todos nosotros teníamos 3, 4 o 5 años cuando oíamos hablar de las masacres más impresionantes que ocurrían en esta región tan rica y tan hermosa. Ese doble factor hace que un encuentro como éste, tenga muchas cosas que aportar, sino a la solución de los problemas, por lo menos a la clarificación de muchos hechos. Yo no creo que el escritor sea la persona más idónea para dar soluciones, entre otras cosas porque yo defino al novelista como un hombre que plantea problemas, mientras que el mal novelista es el que se cree obligado a resolver estos problemas. En ese sentido me parece, que la única actitud ética, legitima, cívica, por parte del escritor, es decir lo que piensa. En mi caso particular, probablemente yo venga a aguar la fiesta porque la convocatoria es a los escritores y por la paz, pero es que yo no puedo hablar de la paz sin la guerra. Nosotros llevamos una guerra de muchos años y yo vengo a hablar de esa guerra, de las posibles causas de esa guerra y una de las causas de esa guerra, a mi modo de ver es el olvido. Yo siempre he dicho que en Colombia, la memoria es incompatible con la verdad, es decir, nuestro pasado es un pasado lleno de cerraduras y censuras. Pongo un ejemplo, es el que más cerca tengo ya que es el tema que elegí para mi novela Mambrú, y es el problema de Corea. ¿Cómo es posible que todavía no se pueda hablar de Corea casi 50 años después? Es decir, de las barrabasadas que cometió Laureano Gómez. ¿Cómo es posible que un país en donde no hay libertad mande a la juventud colombiana, ilusionada con falsas promesas, a combatir a un país exótico como Corea, en el lejano oriente, y precisamente, a combatir por la libertad de Corea, mientras aquí había censura, muerte, la gente tenía que recluirse en sus casas a las seis de la tarde, un Parlamento cerrado, el edificio del Congreso convertido en el Ministerio de Guerra. ¡No!, es que definitivamente alguna vez tendremos que hablar de esto. - Su tono verbal va creciendo acicateado por las ideas que se le vienen a su mente y que él suelta como con ametralladora. Certero en la definición, rápido en el concepto R.H vuelca su interioridad sin concepciones a la pausa - Mi tesis es que gran parte de los problemas de Colombia está en la memoria cobarde de muchos de nosotros y sobre todo de los políticos, que son los encargados de plantear esos problemas. En Colombia todo se da por sentado, y no es que se olvide, porque si se olvidara, o se juzgara a los culpables, pues, borrón y cuenta nueva. Es que sencillamente se hacen los de la vista gorda y no pasa nada. Yo pongo el ejemplo del Proceso de Nuremberg y digo que a Colombia lo que le falta es un Proceso de Nuremberg. Los argentinos tuvieron su Proceso de Nuremberg con el Videlato. Que Menen haya perdonado a los asesinos, es otra cosa. Los chilenos tienen que enfrentar ahora mismo ese proceso. El hecho mismo de Pinochet, que una Corte Internacional y que muchos países del mundo lo reclamen como un asesino, es importante. Yo digo, y sé que esto es terrible, pero lo he dicho en mis libros y no me ha pasado nada, es que este país cambiará el día que a alguien se le ocurra decir: hombre, a posteriori, hagámosle un juicio a Laureano Gómez por traidor a la patria. En ese sentido, son cosas fuertes, difíciles, pero hay que decirlas. Nosotros no podemos hacer chistes a costa de Bolívar, de Santander, de Mosquera. No. Nos interesa nuestro presente, porque para nosotros (quienes estamos alrededor de los 50 años de edad) está condicionado por una infancia masacrada y por los recuerdos de todo ese espanto, ese horror que vivimos en los años 50. Es decir, nosotros no tuvimos infancia. Nuestra infancia fue el miedo y en ese sentido, al convertirnos en escritores, tenemos que decir, realmente que es lo que pasa, que es lo que sentimos. Estas ideas arrojaran mucha luz sobre los señores que si tienen que sentarse a fabricar la paz. La paz no se puede fabricar con un perdón y olvido. En este país siempre han perdonado, pero no han olvidado. El problema es que siempre resurgen los recuerdos.

A estas alturas de la charla R.H gesticula, y su voz en cada respuesta es de una variedad tonal casi musical para cada una de sus frases. Se le puede intuir en ellas: rabia, calma, angustia, vehemencia. Es una tormenta verbal que arrasa, que produce reacciones.

- El escritor por el hecho de escribir no arregla nada, pero si, muchos colombianos creemos que ha faltado compromiso de los llamados intelectuales en estos momentos que atraviesa el país. ¿Qué piensa al respecto?

- Bueno, esa es una de las razones por las cuales yo acepté la invitación que hicieron para estar en Caicedonia. Yo sospecho que durante el encuentro va a haber mucha lírica, muy buenos sentimientos, buenas intenciones, pero es que, eso también es falso, porque no hay ningún escritor con buenas intenciones. Todos somos escritores porque vemos siempre el lado oscuro de la realidad y de la condición humana y esa es nuestra función. Ahora, sí le falta valor al escritor, pero también hay otra cosa que le falta: le ha faltado espacio y lo más hermoso de CORPOCAICA es que nos brindan un espacio para decir lo que pensamos y eso me parece definitivo, conocer que piensan los poetas, los novelistas, los ensayistas, los periodistas, sobre la situación de Colombia. Yo agrego que, aparte de lo que uno piense hay que remitirse a nuestro pasado inmediato, y lastimosamente, es un pasado inmediato impune. La impunidad es el mejor aliado de la memoria en este país y eso me parece muy triste porque así no hay paz que funcione.

Un llamado por los micrófonos a R.H para hacer su ponencia pone punto final a nuestra conversación. Vivaz, con paso firme, y me imagino con su ametralladora verbal repleta de palabras, busca el micrófono para dispararle a los asistentes sus ideas, fuertes, críticas, rabiosamente verticales... yo me siento a escucharle.

(1) R. H. Moreno Durán, escritor colombiano, es autor de un libro definitivo sobre la literatura alemana, Taberna in fabula. Entre su vasta obra de ficción destacan la trilogía Fémina Suite, y las novelas Los felinos del Canciller, El Caballero de la Invicta y Pandora. Moreno-Durán dirige la edición hispanoamericana de la revista Quimera y es autor de Como el halcón peregrino, un apasionante libro de reportajes sobre los protagonistas de la literatura en lengua española.

(*) MANUEL T. BERMUDEZ, Jefe de Prensa y Divulgación CORPOCAICA (Corporación para la Participación, Integración y Desarrollo de los Caicedonenses)



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