Fotografía

Entrevista a Richard Whelan
Por MANUEL SANTOS (*)

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Richard Whelam, comisario de la exposición de Robert Capa en el MNCARS, nos habla de su trabajo en la Guerra Civil española.

Manuel Santos: ¿Cuál fue el punto de partida de esta exposición sobre Robert Capa y sus fotografías de la Guerra Civil española?

Richard Whelan: En 1989 Cornell Capa y yo fuimos a Japón, donde recibimos una proposición de un museo japonés para que revisáramos la obra de Robert Capa y seleccionáramos lo que consideraríamos el cuerpo definitivo de su obra resumido en unas 1.000 imágenes.

Empleamos dos años y medio en revisar los 70.000 fotogramas en hojas de contacto, de los que seleccionamos 937 como las mejores obras de Robert Capa en toda su carrera. De éstas, ¡205 eran de la Guerra Civil en España!. Ni Cornell ni yo habíamos imaginado que hubiera tal cantidad de buenas fotos de la Guerra Civil, pues era uno de sus primeros trabajos. Inmediatamente vimos que era un trabajo excepcional y que se sostenía por sí mismo, como una exposición o como un libro.

MS: ¿Cuándo surgió la posibilidad de exponerlo en España?

RW: Cornell recibió un mensaje de Catherine Coleman, conservadora de Fotografía en el Museo Reina Sofía de Madrid, explicándole que le gustaría hacer una exposición de las fotografías de Capa que se encontraron en la maleta de Negrín y, actualmente, depositadas en el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca. Cornell no sólo aceptó la idea, sino que le indicó que podrían hablar de hacer algo mayor. La propuesta fue pedir al laboratorista que realiza los positivos de Capa otro juego nuevo de todas las imágenes de la Guerra Civil, que constituirían una donación al Museo Reina Sofía. Una selección de las 205, compuesta por 127 imágenes, son las que están expuestas más las fotos depositadas en Salamanca e incluso la maleta de Negrín que contenía dichas fotos.

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Barcelona agosto-septiembre 1936 - por Robert Capa

MS: Usted es considerado el biógrafo oficial de Robert Capa. ¿Podría explicarnos cómo llega Capa a España?.

RW: Es muy importante comprender que la primera vez que Capa vino a España, en agosto de 1936, tenía sólo 22 años. Y en ese primer viaje realizó algunas de sus fotos más reconocidas, inclusive la del miliciano. Después volvió varias veces, al menos debió realizar siete u ocho viajes en total.

MS: ¿Como sitúa este trabajo en relación con otras cosas que hizo Capa antes y después?

RW: Evidentemente hay una continuidad, pues cualquier fotógrafo que tenga una cierta personalidad va a mostrarla en todo su trabajo. Pero si tuviera que distinguir algo del trabajo de España, yo diría que es la intensidad y la pasión. Debido a que ésta fue su primera experiencia directa con la guerra, hay una suerte de revelación o sorpresa y epifanía. Después, cuando él estuvo en China o en la Segunda Guerra Mundial, hay fotos donde claramente se ve que estaba pensando sobre cosas que vio en España. Sin embargo, fue aquí, en España donde estuvo por primera vez inmerso en el drama de la guerra y esto es muy importante.

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Almería o Murcia, 1937 - por Robert Capa

MS: ¿Cuando comparo estas fotografías con otras de la Segunda Guerra Mundial, tengo la sensación de que Capa dominaba mucho más el lenguaje y la técnica fotográfica en estas últimas.

RW: El nunca aprendió mucha técnica fotográfica, incluso con el flash. El no era un técnico. Sus fotos son muy intuitivas, impulsivas, espontáneas, muy simples y esa es una de las razones por las que son tan poderosas. Son absolutamente simples y directas, sin intervenciones de tecnología, solamente están allí y consiguen su impacto en el espectador.

MS: Ha habido tantas comparaciones entre la obra de Capa y Goya u otros pintores de historia... ¿Cree que Capa era consciente de estas similitudes?.

RW: El trabajo de Capa era muy espontáneo e intuitivo, él sabía poco de Pintura. Yo he escrito mucho comparando algunas de sus composiciones con otras de la pintura de Goya o de Giotto, pero el no sabía nada de eso. Robert Capa era una persona de cultura literaria, un hombre sofisticado literaria y políticamente pero no era una persona ducha en la historia del Arte, por lo que todas esas coincidencias entre sus fotografías y clásicos de la pintura son puramente casuales. Lo que hemos hecho después es una construcción intelectual, que dista mucho del modo que Capa trabajaba.

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

En la carretera de Barcelona a Tarragona, 15 enero 1939 - por Robert Capa

MS: ¿Cuáles han sido las fotografías que más le han sorprendido en su búsqueda de las imágenes de Capa de la Guerra Civil?

RW: ¿Yo empece a escribir sobre Capa hace ahora veinte años y mi sorpresa al examinar todas sus hojas de contacto con un ojo fresco, fue darme cuenta de la gran cantidad de fotografías que no había visto antes o, mejor dicho, que me habían pasado desapercibidas. Yo las había estudiado más en términos de buscar los lugares y escenas representados en las imágenes. Mi interés entonces era más biográfico que estético.

Después estuve vinculado a otros proyectos, no sobre Capa, por lo que al volver a ver su material, ahora con un interés más estético, me sorprendí de la gran cantidad de fotografías excepcionales que habían pasado desapercibidas. Durante la semana yo iba seleccionando material y los domingos por la tarde se lo mostraba a Cornell. Siempre sabía que había logrado algo interesante por la reacción de Cornell. Si el me decía: ¿Dónde has encontrado eso?, eso no estaba allí, ¿dónde lo encontraste?. La verdad es que era como una búsqueda de tesoros, en la que siempre me surgía la pregunta: ¿Cómo es que nadie se ha fijado en esta imagen antes? Hay imágenes en esta exposición que nunca han sido publicadas desde los años 30 o incluso nunca, sin embargo, estoy seguro de que dentro de diez años serán consideradas entre las clásicas del trabajo de Robert Capa.

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Barcelona, agosto 1936- por Robert Capa

MN: ¿Puede mencionar algunas?

RW: Bien, destacaría algunas de las fotos de Barcelona en enero de 1939, que curiosamente ahora es casi exactamente 60 años después de que Capa las hiciera. Hay una de una mujer con su perro junto a ella, que la encuentro muy, muy poética. Otra mujer aparece con una caja que parece que está vacía y se puede apreciar que está muy desorientada. Cuando la vi en la hoja de contacto, inmediatamente sentí la necesidad de ayudarla, ella estaba más allá de la desesperación, se le veía perdida, había sufrido demasiado, demasiado... También otra de una mujer en Almería o Murcia, vestida toda de negro que se apoya en un pilar y ella también tiene una mirada en su cara que está más allá de las palabras. Si hay algo que transmiten estas fotografías es una emoción que es imposible de describir en palabras.

MS: Al repasar la obra de toda una vida de un fotógrafo, el comisario corre el riesgo de seleccionar material que en su día no era considerado tan valioso, pero que con el paso del tiempo o con las nuevas formas que ha tomado el lenguaje fotográfico se presenta ahora con mayor interés. ¿Habría expuesto Robert Capa ésta o aquella imagen? ¿Hasta que punto se manipula por el comisario la visión del artista?

RW: Ha habido mucha controversia sobre este tema con historiadores que han revisado la obra de fotógrafos. En el caso de Robert Capa, él prácticamente nunca editó o positivó su trabajo. Él dependía mucho de su hermano Cornell. Varias de las imágenes que se encontraron en la maleta de Negrín, fueron positivadas por Cornell Capa en cuartos de baño de hoteles en París en 1936. Ya que Cornell tuvo esa relación tan íntima con su hermano, cualquier decisión que yo tomé en la selección del material, tenía que estar aprobada por él. Había cosas que me interesaban a mí pero que Cornell rechazaba, porque según él no tenían el espíritu de su hermano. Decía que podrían ser excelentes "Cartier-Bresson" pero que eran cosas que Robert nunca hubiera elegido. Gracias a Cornell, me he podido sentir muy cercano a Robert, aunque yo no le haya conocido personalmente.

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Barcelona, enero 1939 - por Robert Capa

MS: Esta es una ocasión histórica para el Museo Reina Sofía, ya que este museo tiene pocas colecciones importantes de fotógrafos.

RW: Si, cuando hablamos con el Sr. Guirao, nos expresó la importancia que tendría para el museo contar con el trabajo de Capa, puesto que en las propias colecciones del museo hay obras clave para entender que ocurrió en esa guerra, como por ejemplo el Guernica.

El Guernica es el foco de esta colección y el museo está buscando líneas de trabajo sobre las que se desarrolle. Recibiendo una donación como esta de Capa, está claro que ahondar en los años 30 en España, en ese período doloroso pero también extremadamente creativo, va a ser uno de los ejes clave sobre los que gire la colección del Reina Sofía.

MS: ¿Conoce el trabajo de otros fotógrafos españoles?

RW: Si, conozco a Centelles y Alfonso. He visto los Alfonso en la colección del Reina Sofía. También conozco un poco el trabajo de José Ortiz Echagüe. El caso de Gervasio Sánchez ocupa un espacio muy especial en mis sentimientos. Su libro sobre Sarajevo es la obra más sensible e inteligente que he visto de todo el conflicto de Yugoslavia. Vi su exposición "Vidas Minadas" y le mencioné enseguida para el premio Infinity Awards en Nueva York. Tenemos la idea de traer la exposición a Nueva York y montar una subasta con fotos de Gervasio y de Capa sobre dicho tema, para conseguir fondos de ayuda a las organizaciones que intentan aliviar o denunciar este problema.

Bilbao, 1937 - por Robert Capa

Angeles-sur-Mer o les Barcarés, Francia, Marzo 1939 - por Robert Capa

MS: ¿Cual es el interés de las nuevas tecnologías para el fotoperiodista?

RW: Esta es una pregunta difícil para todos nosotros. Bueno, los avances en cámaras, películas, flashes, etc. son muy beneficiosos pues permiten realizar imágenes en condiciones donde antes era difícil o imposible. El problema viene de las tecnologías digitales, que sólo benefician a aquellos que no quieren decir la verdad. Los fotógrafos que quieren decir la verdad no necesitan utilizar esas tecnologías. Respecto a Internet, como una forma de distribuir las imágenes, es una herramienta fantástica, su accesibilidad, facilidad de uso, etc...

MS: Ahora en la cadena de reproducción, hay tantas personas que pueden manipular y cambiar el contenido o la forma de una imagen...

RW: Efectivamente y me parece bien si usamos la tecnología para mejorar defectos formales de la imagen, como pueden ser los valores tonales, por ejemplo, de una cara que ha quedado oscura. Esto me parece correcto pero siempre buscando acentuar la verdad, si no estamos volviendo al estalinismo y al fascismo, donde si alguien no interesaba de la foto, pues simplemente se le eliminaba. Esto es terrible y ahora es desgraciadamente muy fácil realizarlo. Ningún fotoperiodista serio va a meterse en ese juego, ni siquiera una vez.

(*) Entrevista realizada por Manuel Santos para Vía Carla (http://www.viacarla.com)



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