Especial de Toledo

Soñando a Durero
Por NOELIA SUEIRO

 

- Leer Toledo, mito y deseo -
- Leer Francisco Toledo o la ardiente soledad de lo sagrado -


Enfocarte.com agradece la colaboración del Centro Cultural Borges por permitirnos realizar este especial de Francisco Toledo, y principalmente a Sandra Salem y al Director Ejecutivo del centro, Roger J. Haloua.

A partir de dos obras del artista alemán Alberto Durero (1471-1528) relacionadas, una con la descripción de un sueño apocalíptico y la otra con un grupo de seis almohadas que creara en el reverso de uno de sus célebres autorretratos, Toledo desarrolla una serie de composiciones bajo el título Los sueños de Durero o La almohada adversa. En ellas intenta aprehender el imaginario que emerge como producto de la vivencia y unión entre dos mundos, el exterior en el que habita y crea, y el interior, el de los recuerdos, las vivencias y la imaginación, en la configuración de un universo propio al conciliar el sueño sobre una almohada en fragmentos de pesadillas, alucinaciones y delirios, deslizándose por dimensiones abandonadas a nuestra existencia, con la presencia de lo sin época, evocando una cosa de mil modos, o mil modos de una cosa.

Haz click para ampliar la imagen


En este proceso confuso aprende a reconocer un segundo mundo real, caprichosa amalgama perpetua de las cosas que, por misteriosa razón entre los puntos de semejanza absolutamente superfluos e inconscientemente significantes, plasman la densa nebulosa de orígenes en una condensación de imágenes oníricas en la que traspone los motivos interrelacionados, sin jerarquías ni divisiones, cambiando el orden lógico y real de los elementos.

Sus apariciones maceradas en ansias, inventario de su universalidad, suspiro de lo primigenio, anhelan saciar su hambre sobrepasando la alegría del instinto, sorteando la gravitación del deseo, en un despliegue intempestivo y asociativo de un lenguaje desbordante de elementos simbólicos: reagrupa los almohadones en conjuntos de seis, ocho, nueve o diez piezas combinando una variedad de colores, texturas y fondos, variando su disposición espacial y logrando una superposición de formas de modo tal que los pliegues permiten entrever sagaz y exóticamente monstruos, seres imaginarios, perfiles, animales, alas, rostros, falos, vulvas y senos.

Haz click para ampliar la imagen


Haz click para ampliar la imagen

La serie está conformada por medio centenar de versiones en plata/gelatina sobre papel de fibra en la que cada pieza fue blanqueada previamente con ferricianuro de potasio y entonada parcialmente con politoner, para luego ser acabada con acuarela o grafito y dar forma a la quimera o pesadilla, convirtiendo en murciélago o cuello de tortuga la superficie mullida sobre la cual una cabeza reposa, delira y se puebla de otros mundos.

Su diversidad proviene de atrás de los relojes, tiempo inconsistente en el que la memoria se halla en un estado de imperfección semejante al estado de vigilia que debió acontecer en los albores de la humanidad; producto antojadizo de un reconocimiento imperfecto y asimilación errónea de las causas que provoca la obstinada creencia en la realidad y claridad de las representaciones, al extremo que en su figuración tenemos miedo de nosotros mismos, de tanta locura.

Los sueños, aquella evocación inconsciente que proyecta el continuo ardor de deseos incumplidos, que pasa revoloteando por nuestras cabezas mostrando sus bellas alas de mariposa, y sin embargo se nos escapa, aquel rumor de corrientes subterráneas que nos atraviesa de modo sutil y violento a la vez; aquello que, aludiendo a Cortázar, es todo esto y mucho más: "como un puro presente que se manifiesta en este presente sucio, lleno de ecos del pasado y obligaciones de futuro (...) eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño. Algo que está ahí pero dónde, cómo; algo que pasa soñando, claro, puro sueño pero después también ahí, de otra manera", perpetuidad pura latente en la vigilia, "¿cómo puede ser, qué es eso que fue, que fuimos en un sueño pero es otra cosa, vuelve cada tanto y está ahí pero dónde, cómo está ahí y dónde es ahí?".

Haz click para ampliar la imagen

El río real de la vida es la memoria y el río persiste fluyendo por el cuerpo mezclado a los ensueños del inconsciente de todos tejiendo un lazo alrededor de siglos diversos, haciendo aparecer los espíritus de esos siglos, a modo de puente que nos transporta hacia épocas e ideas muy lejanas, a religiones y civilizaciones moribundas o extintas; lo suyo va creciendo por el refinamiento que irrumpe sin su anuencia, por imperio de una memoria y una imaginación colectivas.

Y prodigiosamente Toledo parece fuera del tiempo. Su destreza es como si estuviese improvisando: destreza relacionante de su remota memoria, irrupción en lo contemporáneo que lo torna contemporáneo sin edad. Navegando por las eternas corrientes de la vida, movilizado por sus oscuras fuerzas ancestrales, asciende a la verdad primera: a la transparencia.


Haz click para ampliar la imagen
Haz click para ampliar la imagen

- Leer Toledo, mito y deseo -
- Leer Francisco Toledo o la ardiente soledad de lo sagrado -



Suscríbete a Enfocarte.com y recibe las actualizaciones en tu e-mail





- Imprime esta página -

 

Copyright © 2000-2001 Enfocarte.com /fvp.
Prohibida la reproducción de cualquier parte de este sitio web sin permiso del editor. Todos los derechos reservados.