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Jean-Christian Boucart nació en Francia,
siendo conocido hoy en día por varios de sus proyectos
fotográficos. En uno de ellos, Ciudad Prohibida,
realiza una serie de fotografías con cámara oculta
en los S&M Clubs en Nueva York y en clubes de swingers
en París. A su vez, en otro de sus más ambiciosos
proyectos, titulado Madonnas Infértiles, también
utiliza una cámara oculta para realizar retaros de prostitutas
en un burdel de Frankfurt. En El Día Más Hermoso
de Mi Vida trabaja con imágenes de bodas que encuentra
en la tienda de una compañía fotográfica
para realizar con estas un ensayo fotográfico. Además,
junto con el fotógrafo y director de cine Alain Duplantier,
realiza un largometraje en 35 mm en Sarajevo titulado Elvis.
Los trabajos en los clubes y burdeles violan las reglas y el
entendimiento tácito entre quienes trabajan allí
o lo concurren. Boucart es simultáneamente un jugador
de rol, un participante, un cliente, y un intruso que busca
algo. El hecho de hacer estos trabajos coloca al artista, y
quizás a los espectadores, en la posición del
voyeur -situación totalmente conciente en el artista-.
Para Boucart "el voyeur es un hombre impotente junto
a una ventana: James Stewart en su silla de ruedas... incapaz
de actuar, sólo capaz de mirar" -y en su caso disparar
algunas fotografías-. Nan Goldin incluye algunas de estas
imágenes en una reciente exhibición grupal en
Nueva York llamada "Tímido". Para Goldin, los
trabajos de Boucart "exploran el deseo y la explotación"
y capturan la "desesperación, el pathos,
y las narrativas religiosas acerca del cielo y el infierno".
El largometraje Elvis fue realizado en
Sarajevo bajo un estado de sitio, en diciembre de 1993. Boucart
y su colaborador se hicieron pasar como periodistas corresponsales
asignados a responder a la situación fuera de los parámetros
de los medios dominantes. La película, protagonizada
por actores amateurs (gente que conocieron casualmente en la
ciudad), se centra en Elvis, un extraño herido
que está huyendo y encuentra refugio en una habitación
entre las ruinas de la ciudad. La historia narra sobre la sociedad
que lo rodea, y del amor que lleva al sacrificio. La película
ha sido exhibida internacionalmente y ha obtenido numerosos
premios.
Acerca de su trabajo el artista dice: "Tal
vez tomo fotografías y hago cine para identificar y distanciar
las formas que me atrapan, para sentir el espacio entre el lado
más íntimo de mi vida y el más amplio,
lo infinito fuera de mí, el cual también es muy
misterioso ¿O es acerca de modificar, de obstruir la
realidad para un sueño mejorado de lo que ya no existe?"
Los trabajos de Boucart han encontrado su lugar
dentro de las colecciones del Museo de Arte Moderno, Museo de
Arte Moderno y Contemporáneo de Génova, y el Centro
Pompidou en París, entre otros. También ha trabajado
como fotógrafo freelance en el periódico Libération.
Exposiciones Destacadas
"Ciudad Prohibida", Galería Reflex
de Arte Moderno, Amsterdam, 1999
"Tímido", curada por Nan Goldin, Galería
Espacio del Artista, Nueva York, 1999
"La cité interdite", Galerie Serge Aboukrat,
Paris, 1999
"La nuit, I'oubli (en souvenir de Gilles Dusein)",
Musée d'art Moderne et contemporain, Geneva, 1998
"Résurgences gratinées", Catherine Flay,
Paris, 1996
"Sarajevo, ville martyre", Scéne Nationale
de Bayonne, 1994
"Besieged and Interned", Centre Culturel Obala, Sarajevo,
1994
"Les filles de la gare centrale", Galerie Urbi &
Ubri, Paris, 1993
"Madones infertiles", Galerie Confluence, Paris, 1992
Bibliografía Destacada
Forbidden City, Point Du Jour Editeur,
Amsterdam, 2000
Guerrin, Michel, "Entre douleur et extase", Le
Monde, 10 May 1999
"Shy", The Village Voice, 16 March 1999
"New York forbidden", Journal du Centre National
de la Photographie N.5, September 1998
Frodon, Jean Michel, 'Elvis', Le Monde, 8 September 1997
"It once was S-X", Vicki Goldberg, New York Times,
20 April 1997
Breve entrevista con Jean-Christian Bourcart
Por casualidad, la revista Marie Claire
me pidió que hiciera un reportaje sobre la prostitución
en Frankfurt. Yo estaba impresionado, estéticamente,
por las habitaciones con las chicas dentro, pero no quise hablar
con ellas para preparar las fotos, y de cualquier forma en esos
lugares está prohibido tomar fotos. Entonces decidí
esconder mi cámara dentro de mi chaqueta. Así
nació la serie "Madonnas Infértiles".
El título tiene un aspecto metafórico, simbólico,
comparando algo hermoso con algo triste. Finalmente Marie
Claire no utilizó esas imágenes. Demasiado
reales dijeron, demasiado sugestivas y evocativas. Y creo que
eso está bien. Cada vez que encuentro algo que me parece
que es verdadero fotoperiodismo, los medios no pueden publicarlos.
Quedan fascinados, pero no pueden publicarlos.

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Parte del sentido evocativo de tu trabajo viene de
una composición accidental.
Nunca veo a través del lente. Tampoco disparo muchas
veces -tal vez una noche puedo usar cuatro carretes, pero hay
mucha basura en ellos-. En las imágenes que selecciono
busco emoción, interés formal, pero primordialmente
busco algo que flota entre la realidad y los sueños.
No me interesan las cosas muy precisas y reconocibles, es más
como cuando buceas bajo el agua buscando perlas. Para mí
el trabajo es una subliminación. En lugares como los
burdeles, usualmente me aburro porque para conseguir imágenes
tengo que quedarme más tiempo del que quiero.
¿Y las imágenes de "Ciudad
Prohibida"?
Otra vez, ese trabajo era demasiado riesgoso para la prensa.
Me fascina el hecho de que la gente haga ese tipo de cosas,
pero yo estoy detrás de la cámara, tal vez esta
es mi forma de participar. Hay una especie de ocultamiento de
la información detrás de las fotos, y cierta calidez
hacia los temas. Pienso que en estas escenas la gente hace el
amor, se tocan, y se cuidan entre ellos, particularmente en
los S&M Clubs. Existe un espíritu de compasión.
Algunas personas de los clubes de swingers de París,
supongo que los dueños, vieron mi trabajo en una galería
y se enojaron, querían saber cómo había
tomado esas imágenes. Intentaban proteger el anonimato
de las personas, pero a veces esto ha sido difícil para
mí, porque algunas de mis mejores fotografías
son muy nítidas. Se ven rostros, y a veces algo más
que eso.
También existe un aspecto de compasión
en tu "descubrimiento" de fotos de bodas.
Se enlazan con las otras series en donde hay fotografías
de gente común, que tienen una calidad accidental. Hay
humanismo en ellas. Estoy fascinando por como la gente simple
conmueve... Algunas de las imágenes son muy tristes.
Algunas son descabelladas. Es el mundo común que no está
representado en los medios, es un mundo oculto. Las fotos de
bodas son un arte popular, como el arte folklórico, no
pretenden ser artísticas, arte de galería. Eso
es lo que me gusta.
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